domingo, 6 de febrero de 2011

Un sueño.



¡Recibe en la frente este beso!
Y, por librarme de un peso
antes de partir, confieso
que acertaste si creías
que han sido un sueño mis días;
¿Pero es acaso menos grave
que la esperanza se acabe
de noche o a pleno sol,
con o sin una visión?
Hasta nuestro último empeño
es sólo un sueño dentro de un sueno.


Frente a la mar rugiente
que castiga esta rompiente
tengo en la palma apretada
granos de arena dorada.
¡Son pocos! Y en un momento
se me escurren y yo siento
surgir en mí este lamento:
¡Oh Dios! ¿Por qué no puedo
retenerlos en mis dedos?
¡Oh Dios! ¡Si yo pudiera
salvar uno de la marea!
¿Hasta nuestro último empeño
es sólo un sueño dentro de un sueño?




Edgar Allan Poe.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Walking Around



Sucede que me canso de ser hombre.


Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
Navegando en un agua de origen y ceniza.

El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.

Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.

Sin embargo sería delicioso
asustar a un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
Sería bello
ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío

No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
vacilante, extendido, tiritando de sueño,
hacia abajo, en las tapias mojadas de la tierra,
absorbiendo y pensando, comiendo cada día.

No quiero para mí tantas desgracias.
No quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo solo, de bodega con muertos
ateridos, muriéndome de pena.

Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.

Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,
a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
a ciertas zapaterías con olor a vinagre,
a calles espantosas como grietas.

Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos
colgando de las puertas de las casas que odio,
hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
hay espejos
que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,
hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.
Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
con furia, con olvido,
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
calzoncillos, toallas y camisas que lloran
lentas lágrimas sucias.




Pablo Neruda.

domingo, 30 de enero de 2011

No hijos.



El único acto perverso en el acto sexual es la procreación. Fernando Vallejo

“¿Usted por qué tuvo hijos?” Les solté, sin contexto alguno, esta pregunta a varios amigos, familiares, conocidos y desconocidos. “Porque Dios me los mandó”, “Para conocer la pinta”, “Porque es la sensación más espectacular que uno pueda vivir”, “Porque tuve buenos padres y quise hacer lo mismo”, “Porque siempre, desde niña, he querido ser mamá (o papá)”, “Porque nos falló el condón”, “Porque me sentía muy presionado por la familia y los amigos: ¿Usted cuando es que va a encargar pues? Me decían cada rato”, “Porque matrimonio sin hijos no es matrimonio”, “Porque ya lo dice la Biblia: juntaos y multiplicaos”, “Porque son muy lindos”, “Porque sí”.

Puede que para la mayoría de los mortales bípedos cualquiera de los anteriores argumentos o criterios –si se les puede llamar así- sean suficientes para tener hijos. Puede que no se necesite ampliar tales respuestas porque las razones suenan obvias, normales, naturales. Puede que ya hemos asumido el proceso de procreación como un hecho natural –o divino- el cual no tiene posibilidad de ser cuestionado. Yo no lo veo así.

Me parece que detrás de aquellas respuestas apresuradas se esconde el nivel más alto de egoísmo. Nótese que en cada una de las contestaciones NUNCA se pensó en el otro, en el nuevo ser, ni siquiera en los intereses del otro-pareja a pesar de haber un supuesto interés común (Uno quiere tener hijos para conocer la pinta y el otro porque se siente presionado, por ejemplo). En suma, siempre priman los intereses propios, los caprichos propios. Así las cosas, pienso que tener hijos es, y siempre ha sido, una decisión de poder, es decir, de la necesidad humana de imponer la voluntad al comportamiento de otras personas (Weber) para saciar nuestros propios intereses y deseos. ¿Y qué mejor que practicar tal imposición en los propios hijos? ¿En esos seres pequeños y dependientes que no se pueden defender ni física ni intelectualmente del mal llamado amor paternal-maternal? Ser padre o madre es, de alguna forma, sentirse poderoso, y el poder es egoísmo puro.

Ahora bien, una vez saciada la necesidad de poder de los padres a través de la procreación, esta es reiterada a lo largo de la vida de los hijos. A estos se les manda, se les persuade, se les moldea (por medio de la educación), se les obliga, en suma, se les impone la voluntad (con amor, dirían muchos). Una forma de graficar lo anterior, es cuando los padres hablan de “buenos” y “malos” hijos, de “hijos agradecidos” e “hijos malagradecidos”. Los primeros se caracterizan por ser sumisos, acríticos con los pensamientos y comportamientos de sus progenitores y siguen, normalmente, sus profesiones y corrientes ideológicas: papá abogado, hijo abogado; mamá católica, hijo católico; papá heterosexual, hijo heterosexual… Los segundos, por el contrario, son catalogados como “decepciones” o como “ovejas negras”. “Cría cuervos y te arrancaran los ojos”, le dijo un día una mujer a su hijo porque éste le respondió un insulto con otro. Así pues, el hijo más querido es el hijo más obediente, y el hijo “calavera” es el hijo que rompe esquemas, modelos, voluntades, egoísmos de los padres.

Además del argumento de “poder-egoísmo” que acabo brevemente de dar, existen otras razones para no hacerle ese mal –que es dar vida, como diría Fernando Vallejo- a otros seres. Para Vallejo, cosa que comparto plenamente, tener hijos es un crimen: “¿Para qué tener hijos? ¿Para la vejez y la muerte? ¿Para que en vida los atraque el gobierno y de muerto se los coma los gusanos? Eso es un crimen, es crueldad”.

En este sentido, Vallejo les habla a quienes fueron lanzados al mundo criminalmente: “Muchachitos de Colombia: el cielo y la felicidad no existen. Esos son cuentos de sus papás para justificar el crimen de haberlos traído a este mundo. Lo que existe es la realidad. Este matadero dónde venimos a morir, sino es que a matar. En consecuencia, no se reproduzcan, no hagan con otros lo que hicieron con ustedes… Imponer la vida es el crimen máximo. Dejen tranquilo al que no existe ni está pidiendo venir de la paz de la nada. Total, a esa es la que tenemos que volver todos, entonces ¿para qué tanto rodeo?”

Tengo presente que esta forma de ver la vida, la procreación, contradice lo que nos enseñaron: “La vida es bella”, “La vida es un milagro”, “La vida es un regalo de Dios”… Si creemos en eso está bien, pero ¿qué derecho tenemos nosotros de imponer esa mirada ciega, de espaldas a la realidad, a otros seres? Ese amor del que tanto hablan los padres, no es otra cosa que un acto egoísta y criminal. El amor de padres es un pretexto absurdo para no reconocer que no fueron capaces de controlar sus vidas y por tal razón quieren controlar la vida de los demás. Por esta razón sospecho del amor de las paridoras y los paridores. No creo en sus buenas intenciones ni en su disponibilidad infinita para dar amor a sus hijos. ¿Por qué mejor no se dan amor ellos mismos y dejan en paz a quien nunca les ha hecho daño?

Volvamos ahora a los argumentos del principio. “Tuve hijos porque Dios me los mandó”. -¿Sí? Entonces por qué no le pide a Dios –al Zarco Hermoso- que le mande también un lugar digno para la vida, libre de Estado, paracos, guerrilla, políticos y usted. “Tuve hijos para conocer la pinta”. -¿Y a usted quien le dijo que era pinta? ¿Por qué esa necesidad de engendrar más monstros como usted? Y si ya conoció la “pinta”, entonces ¿por qué tiene 2, 3 y 4 hijos? ¡Monstro! “Porque siempre, desde niña, he querido ser mamá (o papá)” ¡Qué aspiraciones! Pero bueno, se puede entender, en una sociedad unos quieren ser abogados, otros comunicadores, otros sicarios, otros políticos y otros, claro está, mamás/papás. En esta misma línea se ubican quienes piensan que para ser “verdaderas mujeres” o “verdaderos hombres” tienen que tener crías. Y si fuera así, entonces el Zarco Hermoso, que nunca tuvo hijos, es un pobre mariquita y su mamá una… una… una pobre virgen. ¡Qué contradicciones!

“Porque nos falló el condón”. –Perfecto, a cualquiera le puede pasar y por eso existe la posibilidad de abortar, que es mucho más digna que la posibilidad de vivir. ¿Pero es que abortar es asesinar? –sí, es verdad, ¿pero igual la vejez no nos va asesinar? Bueno, si no es que se le adelanta una enfermedad, una catástrofe natural o, en su defecto, un cristiano. “Porque son muy lindos” -¿Sí? El gato de Shrek también es muy lindo, y los Ositos Cariñositos, y el tatuaje que tiene Marvell en las tetas. ¡Cuando van a entender los padres, o candidatos a serlo, que un hijo no es ni un French Poodle (o “Frespuder”, para hacerme entender) ni un Tamagotchi! ¡Cuando van a prender a respetar realmente la vida! ¿Y cómo se respeta la vida? Pues como se dijo: ¡NO invocándola!

Para terminar, quiero dar otras razones por las cuales no se debe tener hijos, o mejor, por las cuales no voy a tener descendencia. Razón ecológica: tanto ser humano es perjudicial para el medio ambiente. Razón económica: esta vida está muy costosa y no quiero alimentar al pollo flaco (mi hijo) con sopa a base del pollo gordo (el padre, yo). Razón Religiosa: no quiero que un cura me viole la criatura. Razón Patriótica: no quiero que los gobernantes, es decir, esos chupa sangres que elegimos por voto popular, asalten y estafen de por vida a mi niña. Razón social: no quiero que otro bípedo malombiano torture, secuestre y desaparezca a mi bebe. En fin, me podría quedar mencionando más razones pero no lo voy hacer. Si no fueron suficientes las ya mencionadas, entonces adelante, tenga un hijo, escriba un libro y siembre un árbol. Y Si es niño póngalo Jerónimo y si es niña, llámela Sofía.

jueves, 27 de enero de 2011

Taciturna



Báñame con un vaivén de suspiros,

Regálame más ausencia, quiero más…

Mucho más.

Martin, José, Zeus y Emilio.

Orgia.


Ya no me doy basto con nada, necesito más.

Más calor; más cuerpos; más fresas; más arte; más agua; más universo.

Una atracción absorbente.




miércoles, 12 de enero de 2011

Paraíso.


Yo quiero ser un Fresa.




Que cae con mas suavidad que los pétalos sobre la hierba tras desprenderse de las rosas, o el roció de la noche sobre aguas tranquilas entre las paredes de granito sombrío de un desfiladero reluciente.

Opio en las nubes.

ALABIMBOMBAO



Todos terminaron mal. Mal. Mal. Mierda, qué cosa tan jodida. Calor. Sangre. Una moto. Tal vez una jeringa. Un teléfono. Un mensaje que decía Susy te llamo a las 8 p.m. después del partido trip trip trip. Eran Carolo y El Loco. Le digo a Lerner que no sé cómo empezar y entonces Lerner me responde fresco Pink, como vamos vamos bien trip trip trip. Bien. Carolo y El Loco. Calor. Sangre. Una moto. Calor. Lluvia.

Todo empezó una tarde cuando Carolo jugaba fútbol en un parque. La tarde olía a alabio alabao alabimbombao. En la cancha jugaban Los Loros Asesinos y Los Hogos. Claro. Antes del partido un bareto, un cien para tener brava la pata trip trip trip.Carolo era el arquero de Los Loros Asesinos y se estiraba como un pez de palo a palo y miraba hacia los árboles donde Susy se fumaba un cigarrillo. La tarde era un infinito alabimbambao. Alabimbombao los árboles, alabimbombao el cielo azul, alabimbombao el avión que rompía las nubes, alabimbombao todas esas caras llenas de pecas que miraban el juego, alabimbombao el aire seco. Alabimbombao Carolo que se restregaba los guantes contra las rodillas. Alabimbombao esas ganas de tener aquellas téticas de perrita flaca entre sus manos. Alabimbombao que Susy le metiera un gol olímpico en la mitad de las piernas trip trip trip, en la mitad de la tarde, de la luz, en la mitad de los árboles y de la gaseosa. Calor. Sangre. Una moto. Tal vez una jeringa. El sol. La tarde. La gaseosa. El bareto. Nuevamente el sol. Un poco de lluvia. Alabimbombao. Susy. Mamita.

Una tarde Carolo se dejó de pendejadas y esperó a Susy a la salida del colegio. Una paleta de limón. La tarde. El sol y las téticas de perrita flaca. Susy. Mamita. Te quiero. Susy se subió en la moto de Carolo y se dejo despeinar por el viento, por el olor a sangre de los días. Se mojó con la lluvia. Susy. La tarde. El resumén de la tarde. Susy. LA tarde. El sol. Teticas. El olor a fresas del pelo. Las manos blancas. Fumar en el agua. Ser el agua de los días. Susy. Mamita.

Carolo la llevaba al monte, cerca de la valla de Malboro y allí se tendían en la hierba. Calor. Una mano en la mano. El sol en el sol. El silencio en el silencio. Susy. Mamita. Te quiero. Clarito muñequito trip trip trip. Pero Carolo ya estaba jodido. Mierda. Carolo ya iba en anfetaminas.

Después los días fueron más bien opacos. Las fiestas en la casa de El Loco ya estaban demasiado heavys. Black Sabbath. Sabotaje. Paranoid. Lluvia. Un poco de hongos. Sangre en el wc trip trip trip. La casa hecha una mierda. Fresco locos los viejos están de viaje, decía el Loco. Para Susy fue un cambio duro. De un día para otro pasó de las hostias del colegio a los hongos de El Loco. Un trip. Claro un trip. La noche. Calor. Sangre. Una moto. Susy. Mamita.

A los pocos meses a Carolo lo mandaron a un kibutz en Israel para que dejara la vaina, la cosa, la droga, la güevonada trip trip trip. El Loco y sus amigos fueron al aeropuerto. Sanidad. Sanidad. El Loco montó a Susy en la moto y se metieron a la pista y llegaron hasta la escalera del avión. El mierdero total. Sanidad. Sanidad. Fue la última vez que se vieron. Tres de la tarde. El sol. La tarde. El viaje. El último trip. Cielo azul. El avión. Téticas con pequitas. Téticas flacas. Mamita. Susy. Mamita. Carolo. Mi amor. Qué cosa tan jodida. Un beso largo. Un beso con olor a avión y gasolina. Mamita. Babitas. Avioncitos. Cielitos. Téticas. Lagrimitas pendejas.

Carolo llegó a Israel y empezó una nueva vida. Mierda todos los días se la pasaba cultivando naranjas en ese desierto pleno sol y viento seco. El sol. El sol. El sol. El recuerdo de Susy. El recuerdo de sus téticas de perrita flaca. Su olor. El olor de Susy y de las naranjas. Susy y el sol.Sol. Susy. Mamita. Fresa. Pero en todo caso sanidad, sanidad. Al cabo de un mes Carolo sufrió una insolación tenaz y mierda, lo llevaron a la enfermería de kibutz. Una puta aspirina y crema. En la enfermería soñó con Susy. Mamita. Con la tarde. Con la tarde, la moto y Susy. Y la lluvia. Y las calles. Pero claro. En la enfdermería había canecas llenas de morfina para los soldados que se daban plomo en la frontera con Siria. Carolo se robó una caneca y se la mamó él solo. Un trip. Claro, un trip. Y mierda. De regreso a casa. Nada que hacer. Llegó al aeropuerto. Nadie lo recibió. Era de noche. Calor. Una gaseosa. El pasaporte. Los pasillos. La requisa. Los pérros policía. Los carabineros. Un café con crema. La oficina de Interpol. Aduana Nacional. El DAS. El F-2. La maleta. La noche. Carolo cogió un taxi y le pareció que la lluvia escribía con sus gotas el nombre de Susy en el panorámico del taxi. Susy. La lluvia. Una de la mañana. Téticas. Mamita. El vidrio. La lluvia trip trip trip. Un cigarrillo.

Peor todo había cambiado. El Loco y Susy se habían cuadrado en una fiesta en la casa de Yoyi una noche de lluvia. Se besaron en la mitad de la lluvia. El Loco le dijo que ella era como la lluvia, que ella era como pequeñas gotas que se escurrían por el vidrio sucio y roto de sus días. Susy. La lluvia. Lluvia de babitas. Mamita. Mierda, que cosa tan jodida. Y Carolo que pensaba llegar y decirle a Susy muñeca vamos al monte y me cuentas un poco de tu vida, un poco de lo que haces, de lo que no haces, un poco de tus pequeños sueñitos llenitos de babitas, cielitos, arbolitos y gotas de lluvia. Pero más bien no. Mamita. Teticas. Carolo entró en una profunda decepción.

Tal vez era navidad. 24 de diciembre. La noche. Velitas. Los regalos. Campanitas. El árbol. Las luces. Los perfumes. El pavo. El vino. La pólvora. ¿Un trip? Claro un trip. El último. Carolo salió a la calle y se acercó a su hermano menos y le arrebato el paquete de totes. Claro. Calor. Sangre. La noche. Una moto. Se fue en la moto trip trip trip y a medida que iba acelerando se fue metiendo uno a uno los totes en la boca, qué cosa tan seria. Después llegó a casa vuelto una mierda. Lluvia. El vino. Susy. Mamita. Y se desplomó. Al otro día fue el entierro. Susy. Mamita. Ay no había nada que hacer.

A los pocos meses El Loco se mató en la moto en la avenida. No le sirvieron los frenos. Un bus de Transporte sin Subsidio le subsidió su pase a la eternidad. Mierda. Calor. Sangre. LA moto. Un teléfono.

Después Susy se fue para Estados Unidos. Tres de la tarde. El avión. El cielo azul. Teticas flacas de perrita. El labial. El avión. El vestido. La beca. La puta beca. ¿Un trip? No, nada de trip. El día antes de irse fue al cementerio y visitó las dos tumbas, las de Carolo y El Loco. La lluvia. El cementerio. La tarde. La sangre. El calor. Hasta siempre muñecos. Les dejó flores. Encima de la tumba de Carolo dejó un brassier. En la de El Loco un labial, qué cosa tan jodida. La tarde.

Cuando el avión pasó por sobre el camposanto a Susy le pareció que esté era un parque donde se jugaba un partido de fútbol, el último partido de futbol entre los claveles rojos el viento frio de la tarde arbitrado por ese olor yo no sé trip trip trip a alababío alabimbombao que tenían las nubes y el cielo azul a cinco mil pies de altura. La tarde. La sangre. El avión. Mamita. Babitas.

Rafael Chaparro.














Algunas veces, es necesario dejarse llevar por la nostalgia...

miércoles, 5 de enero de 2011

Día.

Desciendes como una ira infantil, lucida...
Saboreándome el clítoris,
desgarrándome los sentidos
y la soledad.


Impregnas con tinta melancólica,
una mueca de cuadros rojos,
Sonríes,
desencajando mi indiferencia,
obligándome a sacudir como un perro
bajo la lluvia.


Me pones alas
pero luego, nadando en el cielo,
una estrella me escupe,
y me hunde en un mar negro,
ajustando cada partícula de mi organismo.


Ahora, tan liviana como una pluma,
 tus fluidos se desvanecen de mi hígado descalzo,
Ahora, ni siquiera el recuerdo de tu mirada perturbadora,
 bastara para salvarme…

Ahora no hay mar, es solo para los peces.




domingo, 2 de enero de 2011

Café.

No Vivio, la vivian .
Una perra sedienta de inteligencia.
Por haber mentido mucho se ganó el cielo.
Mezquina, renacia todos los días.
Era traidora hasta con la traición

Amaba las gentes honorables, exigia virtudes que no daba y sonreia para que olvidaran

Por no creer en más que lo bello, fue basura entre basuras...


Pero todavia miraba el cielo.





sábado, 18 de diciembre de 2010

Relampagos.

Venus sagrada, ¡Maldita!
Simplicidad y decencia.
Patria querida, escarabajo en mierda.
Muerte ansiada, No halla su iniciativa.
Poesía inútil, arte profunda, espátula plateada,
Hielo en el paraíso, dioses ocultos.

Gracias a la vida, Todo es pecado de ella,
Delirios y gentilezas, no esperamos libertad.

Belleza innata, inteligencia Superflua,
Intimidad, Moralidad grotesca, linaje inservible…
Estremecimientos calurosos, vacios eternos,
Sueños y biología,
¿Que servira para mantenernos vivos?

Sin sentido.



Quisiera que las fresas parieran libélulas en el mar pacifico, que parieran vida e instantes llenos de melancolía y agua pura, caminos, tristezas, conmoción, selva y humanidad. Quiero ser un molusco y perseguir a las libélulas paridas por fresas en el mar pacifico, libélulas con hermanos, música, silencio, chocolate e influencias. Las fresas conciben al infinito, a la metafísica y al existencialismo ¡Contradicciones! Mi madre es una fresa, me pario junto con libélulas, amor, claveles, olvido, tiempo, felicidad, estupidez, problemas, gladiolos, torrentes, miseria, nostalgia y elipsis, personas, rodeos, fluidos, papel, ríos, lluvia y calorías.


Además de un querer verde azulado, podemos sentir tiempo, espacio, biología, particularidades, huesos, nada, tomates, papayas y lápices. También podemos nadar, huir, pintar, encontrar, desaparecer, dibujar, callar, aprender, llorar, respirar, vivir, perder, bailar, buscar y sentir, pensar en el arroz, en argentina, en parís, en el mutis, en la poesía, en el color, en la libertad, en Yevtushenko, en el cielo, en el vacio, en la hipocresía, en el no se que, en el mimbre, en las cenizas, en los labios, en cinturas, en el caramelo, en el sol y en las miradas, incluso aprendemos del talento, del suicidio, del vidrio, de los yanquis, de las sonrisas, del hígado, del piano, de lo profundo, de la adversidad, de la piel, de las células, de las lágrimas, de los libros, del delirio, del alcohol, de lo indebido, de Emilio, del egoísmo, de lo mutante, del pasto, de las llamas, de la caspa, de la carne, de la fealdad… pero no podemos darnos cuenta de las combustiones solares, del aire, de los fémures, de la sensación de volar y del te verde.

Llegamos al punto, algunas veces, de que nos posean Pensamientos circunstanciales, tanto como los escalofríos; escalofríos que nos liberan al control, de los versos, de la desolación, de la primavera, de la geografía, de la oscuridad, del carmesí, de los orgasmos y del roció en los arbustos de las fresas que están en proceso de parto, Mandamos saludos a nuestras Tias, al otro lado del mapa, de ellas van naciendo narcisos secos del mar atlántico con semillas que vienen de los naufragios ahogados.


Son raras, o eso dice Mi familia.

viernes, 10 de diciembre de 2010

La nada.

Terrible 13 Manifiesto Nadaísta.


Desde nuestra aparición en el infierno de la sociedad colombiana, ha crecido una rosada ola de maldad en los espíritus. Una oscuridad terrible se cierne sobre nuestros corazones que encarnan el peligro de un nuevo amor hacia la historia.

A temprana edad conocimos el gusto de la grandeza y de la fama, y sin pedirle permiso a los oráculos nos erigimos en los profetas del mal y de la destrucción.

Hemos gozado de la admiración frenética de la juventud, que ve en nosotros la encarnación de un oscuro heroísmo.

Hemos desertado nuestros amores, credos, fanatismos, esperanzas, recuerdos y felicidades, no por otros idealismos, sino a cambio de nada, o por una oceánica indiferencia.

Consideramos que ya era demasiado tarde para luchar, triunfar, pensar, amar, trascender y ser formales como seminaristas, porque vivimos tiempos de terror y muerte, y las estrellas del cielo han sido sustituidas por temibles signos anunciadores de guerras atómicas y aniquilamientos terrestres.

Nos convencimos que la vida era breve y que no había tiempo sino de vivir y no complicarnos con las causas de los humanistas y los redentores.

Entonces legitimamos una vez más el sentimiento de que era el hombre la pasión y el centro del universo, y consagramos nuestra vida a rendirnos una adoración limitante con la idolatría.

A partir de esta reivindicación de nuestras prodigiosas desilusiones, hemos emborrachado nuestros cuerpos hasta la locura...

hemos crucificado nuestros sexos en las caderas de lolitas y proxenetas...

hemos viajado en alguna dirección huyendo de nosotros mismos, sin rumbo, sin destino, porque el hombre no tiene sino sus dos pies, sus zapatos rotos, y un camino que no conduce a ninguna parte...

hemos ido a reposar en los pinares nocturnos fuera de la ciudad agobiados por la angustia, la soledad y el aburrimiento...
hemos hecho fogatas en la oscuridad, y asado en las brasas un recuerdo de amor, o un pedazo de ternera...


nos hemos amado sin pasión bajo el fuego trepidante de las locomotoras, porque lo que verdaderamente amábamos no era digno de nosotros...
nos hemos desvestido bajo el foco de bujías glaciales de luz y mirado nuestro sexo como un gusanito triste...

nos masturbamos con sadismo y brutalidad y a ese acto solitario consagramos un amor puro y esquizofrénico...

hemos dormido en nuestros cuartos tristes como en las oscuridades del topo, sin importarnos que el mundo sigue girando movido por un misterioso mecanismo...

hemos bailado danzas locas con negras sudorosas bajo el resplandor de las antorchas en la selva, o bajo biliosas bujías de prostíbulo...

hemos alabado a los pederastas que se besan a la luz pública del sol desafiando los sexos y el rubor de los policías que guardan la moral pública...

hemos hecho conspiraciones con el hampa para que realicen impunemente sus violaciones, sus incendios, sus genocidios, sus profanaciones, sus asesinatos y sus hurtos...

hemos convidado a los garitos a nuestras amistades reputadas para que los desplumen los tahures con barajas marcadas, y luego hemos repartido las ganancias...

hemos destruido los lampararios del templo en la oscuridad límite del alba para esquivar la mirada iracunda de los dioses dormidos...

hemos robado en el comercio lo que necesitaba el apetito y apedreamos las vitrinas inaccesibles a nuestro deseo...

hemos asaltado en la noche a un transeúnte para conocer el rostro del miedo y luego lo pusimos en libertad. Nos hemos burlado de su miedo y del orín que destilaba por el pantalón ante la amenaza metafísica de nuestros puñales niquelados cortantes como chispas de hielo...

hemos blasfemado en el silencio para que retumbe la voz en los nidos de los rascacielos y golpee con furia las ventanas de las habitaciones donde se reza o se copula...

hemos escarbadolos basureros como gatos famélicos en busca de la suciedad humana y nos ha parecido que el hombre es el animal más puerco de la zoología...

hemos fumado colillas de cigarrillos recogidas en los escupideros de los teatros, prefiriendo los de boquilla y los nimbados de colorete...

hemos hecho mixturas de sustancias viscosas y hemos transubstanciado el alcohol en una loca explosión de vértigos...

hemos bebido tragos acerados que quemarían los cinco estómagos de la vaca, y derretirían las entrañas poderosas del buitre...

hemos alucinado el espíritu con drogas y mescalinas para que sucumba la razón y flote el subconsciente tenebroso legendariamente oprimido....

hemos engañado a las amantes con votos de fidelidad, pero las traicionamos con rameras que nos aseguren bajo juramento de honor las cruces de la sífilis, y una maravillosa colección de blenorragias. En sus lechos podridos gozamos del amor impuro y de las enfermedades...

nos hemos cansado de amar en lechos católicos y en lechos mercenarios, y en el colmo del hastío ensayamos el odio y la indiferencia sádica hacia los sexos. Hemos elegido en cambio las vulvas de las ranas o el sexo hiriente de las lechuzas por parecernos de sexualidad más idealista....

hemos prometido la desesperación y la muerte, porque la felicidad y la vida son heredad común de los idiotas y de los cocheros...

creemos enormemente en la santidad del crimen y hemos crucificado en altares de sangre a nuestars vírgenes para que regresen Atila, Nerón, Eróstrato, Judas, y todos los asesinos de la historia...

hemos deseado instaurar un gobierno que sea superior en crueldad a todas las tiranías criminales...

hemos deseado que sucumban los débiles, los justos, los desheredados, los puros de corazón y los imbéciles...

hemos añorado en calidad de hombres libres el retorno implacable de la inquisición, de las persecusiones y de las pestes mortíferas que han azotado a la humanidad para que el espíritu sea ungido por la sangre y el sufrimiento...

nos hemos orinado en los asfaltos calientes para ver ascender el humo en forma de plegaria hasta cielos de creencias contradictorias....

dejamos de creer en los dioses vencidos por la máquina para revertir nuestro ateísmo militante en la adoración de las locomotoras y los cohetes de velocidades supersónicas y ultraluminosas...

hemos comulgado, orado sin fe, profanado y blasfemado para desafiar la indignación de los dioses y para que lo divino penetre nuestra carne miserable así sea a través del rayo o del remordimiento...

hemos padecido la miseria con un odio a muerte por el Capital, pero no trabajamos porque el trabajo es atentatorio contra la poesía y contra la dignidad humana...

hemos comido migajas de pan negro y bebido aguas sucias en las alcantarillas para defender el ocio contra el trabajo y la inutilidad de toda acción. Pero también nos hemos hartado de menúes europeos en los "night clubs" con el producto de nuestras actividades anormales...

nos hemos bebido, comido, fumado y acostado a la burguesía que ve en nosotros la continuación de los valores aristocráticos, pero nos burlamos de su admiración y de paso nos vomitamos en sus floreros y en la bóveda azul de sus retretes...

hemos abdicado los últimos gramos de amor a cambio de una nota de jazz que reviente en nuestros oídos como la trompeta del juicio final...

hemos identificado las profecías del apocalipsis con la guerra atómica, y nos lamentamos con la cobardía de nuestros jefes de Estado que no se deciden a matarnos...

somos partidarios de las guerras termonucleares y de las armas radioactivas, y estamos políticamente de parte de la potencia que quiera destruirnos y estallarnos como una bomba de jabón en un día pálido de la primavera...

hemos dudado de toda fe, de toda verdad revelada y heredada, no creemos en nada, ni siquiera en nosotros, pero hemos ratificado la bondad de nuestros instintos insaciables, y la confusión maravillosa de la esperanza...

hemos conservado la sangre fría ante las desgracias innumerables de nuestro tiempo...

hemos predicado la necesidad del suicidio y regalamos la receta de nuestros venenos letales. Festejamos la muerte de esas víctimas que sucumben ante la evidencia de nuestras predicaciones malignas y nos regocijamos porque no despertarán nunca más en la eternidad...


hemos hecho el amor en sitios prohibidos para prolongar el espasmo y los sacudimientos ante el peligro, y nos han encarcelado por aplicar la estética en el erotismo. Porque nos hemos amado bajo los vientres chispeantes de las locomotoras, en los confesionarios, las tumbas putrefactas, los sanitarios públicos, los ascensores, las terrazas celestes, los anfiteatros con los muertos, y bajo los semáforos que iluminan nuestros cuerpos semidesnudos en la semioscuridad acechada por los serenos y las sirenas de los altos hornos industriales...


hemos destruido ídolos de barro y plomo por el solo placer de destruir y renegar de las tradiciones, de los santos y de los héroes...


hemos hecho una literatura alucinada convocando las inmundicias, las libertades, las dudas, los furores y las iniquidades, y nos hemos escandalizado con el poder de nuestro genio negativo...


Somos de una raza nueva que santifica el placer y los instintos, y libra al hombre de los opios de la razón y de los idealismos trascendentes...


Todo lo que tenemos para ofrecerle a la juventud es la locura, pues es necesario enloquecernos antes de que llegue la guerra atómica. El hombre será aniquilado por el hombre. La humanidad borrará en un segundo la historia infame que escribió en un millón de años. Nosotros nos apresuramos a saludar regocijados su desaparición, y nos vomitamos jubilosamente en su inútil historia de miles de siglos. Estamos asqueados, y nos negamos a sobrevivir en esa ilustre inmundicia...


el sol nace siempre según su eterna costumbre sobre la cima de las cordilleras, pero nunca lo vemos porque nos levantamos cuando estalla con los últimos arreboles el alba eléctrica de la nueva noche.


Estamos aterrados de nuestra maldad y solicitamos al Estado que abra para nosotros los manicomios, los presidios y los reformatorios, porque somos geniales, locos y peligrosos, y no encontramos otros sitios más decentes para vivir en la sociedad contemporánea.

Todavía ustedes los moralistas, los racionalistas y los estetas se estarán preguntando: "Y más allá del horizonte de la locura ¿cuál es realmente el fin del nadaísmo?" Y nosotros diremos: "El Nadaísmo no tiene fin, pues si tuviera fin, ya se habría terminado. Nosotros nos contentamos con progresar devotamente hacia la locura y el suicidio. Hacemos el mal, porque el bien no sienta a nuestro heroísmo."

GONZALO ARANGO.


domingo, 21 de noviembre de 2010


“Soy adicta al silencio, soy adicta al suspenso, porque ante la soledad yo soy quien me acompaña, todo suena a musica que se siente como en casa.
he de confezar que tu presencia en mi vida se resume nada más que vanas cursilerias, alguien diferente a mi es alguien diferente a nadie porque yo aquí soy nada como el aire.”



Andrea Echeverri Lopez.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Noche.

Tal vez esta noche no es noche,
debe ser un sol horrendo, o
lo otro, o cualquier cosa...
¡Qué sé yo! Faltan palabras,
falta candor, falta poesía
cuando la sangre llora y llora!

¡Pudiera ser tan feliz esta noche!
Si sólo me fuera dado palpar
las sombras, oír pasos,
decir "buenas noches" a cualquiera
que pasease a su perro,
miraría la luna, dijera su
extraña lactescencia tropezaría
con piedras al azar, como se hace.

Pero hay algo que rompe la piel,
una ciega furia
que corre por mis venas.
¡Quiero salir! Cancerbero del alma
¡Deja, déjame transpasar tu sonrisa!

¡Pudiera ser tan feliz esta noche!
Aún quedan ensueños rezagados.
¡Y tantos libros! ¡Y tantas luces!

¡Y mis pocos años! ¿Por qué no?
La muerte esta lejana. NO me mira.
¡Tanta vida Señor!
¿Para qué tanta vida?

Fatuzzo



Me saco todas las cruces que mis antepasados me vomitaron encima y me voy a bailar desnuda bajo la lluvia

sábado, 6 de noviembre de 2010

Algunos Dias

Algunos días conocen 
la secreta inclinación del corazón
Su música, el papiltar de cada pulso .


Las sonrisas crecen en el jardín de sus labios 
Hay Gracia en su saludo deleite en su aprobación 
... para ellos la ternura no es traición. 
la compasión no es limitación . 

Algunos días no son alergicos a la dulzura
Algunos días no sienten miedo de los seres humanos.





miércoles, 3 de noviembre de 2010

Poetisa chilena.

...Que momento
Éramos un templo 
De pasiones, de erupciones 
Y cuando ya no di más de deseo 
Sumergí y bebí cada gota de ti 
De tu esencia, 
De tu carnalidad 
Inunde de humedad 


Tu cuerpo 
Entre los remesones de mis piernas 
Agitadas 
Caudales de aguas 
Benditas remecían 
Mis entrañas 
Y esos gemidos 


Benditos de tu voz...


DAMY ABALON.

martes, 2 de noviembre de 2010

Ventana.

La semana pasada había un millon de pájaros verdes , hoy solo quedan Dos libélulas y un alma encarnada en mariposa…